Santiago 1.5-6
5Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche. 6Pero tiene que pedir con fe y sin dudar nada, porque el que duda es como las olas del mar, que el viento agita y lleva de un lado a otro.
Las pruebas que vienen del Señor siempre tienen el propósito de perfeccionarnos como hijos de Rey y fortalecernos en fe. Aun así, Santiago dice que, si en medio de la prueba, alguno considera que le hace falta sabiduría para saber sobrellevarla como es digno del Señor, debe pedirla. Y claro, definitivamente que necesitamos la sabiduría de Dios para actuar sensatamente mientras nos encontramos enfrentando diversas “peirasmós” (Puedes leer la explicación del término en la siguiente entrada La Prueba para la Gloria de Cristo el Señor).
Pero, el apóstol dice que debemos pedir con fe. Sin dudar. Se refiere a pedir la sabiduría estando seguros, tanto de que Dios puede, como de que quiere darnosla. Con respecto al que duda. el teólogo William Barclay comenta,
“Santiago dice claramente que tal persona es dípsyjos, que quiere decir literalmente que tiene dos almas, o dos mentes, en su interior: una cree, y la otra no cree; y es como una guerra civil en persona; porque la confianza y la desconfianza en Dios están librando una batalla continua la una contra la otra.”
Recordemos que, lo que se está probando es precisamente la fe en Dios. Para pasar la prueba debemos poner la fe en acción. Por eso, si sentimos que necesitamos la ayuda del Señor, debemos pedirla teniendo la plena certeza que, primeramente, puede ayudarnos, segundo, que quiere hacerlo, y tercero, que nos responderá, y que lo hará en abundancia.
La sabiduría cristiana “es un conocimiento tal que pasa a la acción en las decisiones y relaciones personales de la vida cotidiana. Para Santiago, el maestro cristiano con un trasfondo judío, la sabiduría es una cosa práctica.”
[William Barclay]
Esa es la sabiduría que el apóstol manda que pidamos a Dios, si alguno considera que la necesita. Santiago sabe que, al pedirla, el Señor la dará en abundancia, y al recibirla hará que la actitud del creyente ante la prueba sea como Dios espera. No solo la actitud será del agrado del Señor, sino que nos ayudará a mantenernos firmes hasta el final para que se cumpla el propósito, tanto de fortalecer la fe, como de perfeccionar la perseverancia y la resistencia en la vida cristiana.
Hagamos uso de este precioso recurso. Si estás enfrentando alguna prueba de parte de Dios y te hace falta sabiduría, ¡pidela! El Señor te la dará en abundancia, y sin reprocharte nada. Al contrario, lo hará con gusto y amor, como ese Padre misericordioso que siempre desea nuestro bien y está dispuesto a darnos lo que es mejor para nosotros.
Sí me sirve a mí, quizá también a tí.
Hasta la próxima.

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