1 Juan 5.1-5
1Todo el que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios. Todo el que ama al padre ama también a sus hijos. 2Así, cuando amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, sabemos que amamos a los hijos de Dios. 3En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y estos no son difíciles de cumplir, 4porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Esta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe. 5¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
Iniciando un nuevo año no puede haber un texto más pertinente que éste. El pasaje nos habla de la fe en el hijo de Dios y en lo que esa fe debe producir en quienes la profesamos.
Entrando en este 2024, la porción de esta Palabra nos enseña por lo menos cinco verdades para nuestra vida cristiana:
- Todo aquel que cree que Jesús es el hijo de Dios, también es hijo de Dios. La única manera de ser salvo es creyendo que Jesús es el hijo de Dios. (v.1)
- Todo el que ama a Dios, ama también a los que aman a Dios. Si decimos que amamos a Dios, tendríamos que amar a nuestros hermanos en la fe. Esto habla del amor fraternal, producido por el amor de Dios en nosotros. (v.1)
- El cumplir los mandamientos es una consecuencia del amor que tenemos hacía Dios. Mostramos nuestro nivel de amor hacia Dios con cuánto y cómo obedecemos a su Palabra. Es el cumplimiento de los mandamientos lo que demostrará si realmente amamos a Dios. (v.2-3)
- La Palabra del Señor no es difícil de obedecer. Lo que esto significa es que, al amar a Dios, si lo amamos de verdad, ese amor nos hace obedecer sus palabras con facilidad. El amor a Dios se evidencia con la obediencia a su Palabra. En ella El Señor nos insta a amarlo, a Él y los unos a los otros. La práctica de estos mandamientos se hace fácil cuando amamos al Señor genuinamente. El amor al Padre nos hace desear agradarlo, y sabemos que una manera de hacerlo es siendo obedientes a su Palabra, y amándonos los unos a los otros. (v.3)
- «Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.» Juan 16.33. Estando en este mundo siempre enfrentaremos dificultades y tentaciones. Hay una sola forma de vencer y perseverar: la fe en Cristo. Podemos lograrlo con Jesús, unicamente así. Por eso es crucial mantenernos apegados a su Palabra. Es nuestra guía de vida. Solo con Jesús podremos vivir en victoria. (v.4-5)
Iniciemos el año tomando el reto de conocerlo más, de amarlo más cada día, de ser más obedientes a su Palabra y ser un reflejo del amor de Dios para los demás.
Si me sirve a mí, quizá también a ti.
Hasta la próxima.

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