Jeremías estaba transmitiendo un mensaje al pueblo de Israel. El recado era que, en un futuro, todos serían derrotados, capturados, saqueados y extraídos de su tierra por los Babilonios, y permanecerían privados de su libertad durante setenta años. La noticia parecía devastadora, pero, a pesar de todo, el anuncio culminaba con un final feliz porque, después de ese tiempo, Dios vendría a rescatarlos para hacerlos volver a Jerusalén. El texto dice:
“𝑃𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑣𝑖𝑒𝑛𝑒𝑛 𝑑í𝑎𝑠 —𝑎𝑓𝑖𝑟𝑚𝑎 𝑒𝑙 𝑆𝑒ñ𝑜𝑟—, 𝑐𝑢𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑦𝑜 ℎ𝑎𝑟é 𝑣𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟 𝑑𝑒𝑙 𝑐𝑎𝑢𝑡𝑖𝑣𝑒𝑟𝑖𝑜 𝑎 𝑚𝑖 𝑝𝑢𝑒𝑏𝑙𝑜 𝐼𝑠𝑟𝑎𝑒𝑙 𝑦 𝐽𝑢𝑑á; 𝑙𝑜𝑠 𝑡𝑟𝑎𝑒𝑟é 𝑎 𝑙𝑎 𝑡𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑑𝑖 𝑎 𝑠𝑢𝑠 𝑎𝑛𝑡𝑒𝑝𝑎𝑠𝑎𝑑𝑜𝑠 𝑦 𝑙𝑎 𝑝𝑜𝑠𝑒𝑒𝑟á𝑛”», 𝑎𝑓𝑖𝑟𝑚𝑎 𝑒𝑙 𝑆𝑒ñ𝑜𝑟.” (v.3)
Los versículos en este capítulo, y en los anteriores, describen el ambiente de terror e inseguridad que el pueblo tendría que enfrentar en Babilonia, cómo reprimenda por su infidelidad y rebeldía. Pero los israelitas eran tan particulares que, aun habiendo cometido la falta, se quejaban. Lo menciona el verso 15. Entonces, en respuesta al reclamo el Señor les hace un recordatorio de cuál había sido su conducta diciendo: se alejaron, fueron desobedientes y desleales, y por eso los abandoné.
‘𝙋𝙚𝙧𝙤’… El versículo 16 empieza con esa palabra, ‘Pero’, la cuál es una 𝘤𝘰𝘯𝘫𝘶𝘯𝘤𝘪ó𝘯 𝘢𝘥𝘷𝘦𝘳𝘴𝘢𝘵𝘪𝘷𝘢 que se usa 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘱𝘰𝘯𝘦𝘳 𝘢 𝘶𝘯 𝘤𝘰𝘯𝘤𝘦𝘱𝘵𝘰 𝘰𝘵𝘳𝘰 𝘥𝘪𝘷𝘦𝘳𝘴𝘰 𝘰 𝘢𝘮𝘱𝘭𝘪𝘢𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘳𝘪𝘰𝘳. 𝘙𝘈𝘌. En otras palabras, ‘𝙋𝙚𝙧𝙤’ significa que, a pesar de todo lo malo que hicieron, a pesar de su mala conducta, y a pesar de la corrección recibida, al final, el Señor saldría en su defensa, despojando a Babilonios, restaurandolos por completo, y a sanando todas sus heridas. El Señor tendría compasión de ellos, restauraría la ciudad destruida y resurgirían de sus ruinas hasta el punto de volver a asentarse cómo nación. A pesar de su mala conducta el Señor vendría a rescatarlos y multiplicaría nuevamente su descendencia. Los beneficios que el pueblo recibiría por parte de Dios serían tales, que produciría en sus corazones ‘Canticos de Gratitud’ y ‘Gritos de Alegría’ (v.16-19).
El agradecimiento en el corazón del pueblo, sería el motor que les haría desear complacer a su Dios. Llenos de gratitud entonarían cantos y darían gritos de gran gozo.
¡Qué belleza! Vemos que una de las formas con las que expresarían la gratitud de sus corazones sería por medio de los cantos. A mí que me encanta cantar, amo y disfruto los tiempos de alabanza, y aún más cuando se combinan con una buena dosis de oración. Siempre aprovecho esos momentos para agradecer a mi Señor en voz alta. El texto dice que los israelitas iban a entonar canticos de agradecimiento para Dios. Pero también dice que iban a expresar este sentimiento por medio de ‘gritos de alegría’.
Me llama la atención el nivel de gozo que iba a tener el pueblo, al punto de gritar de agradecimiento. Ya he tenido la experiencia de agradecer al Señor en voz audible, aun estando sola. Pero, no recuerdo haber sentido tanta gratitud al punto querer gritar, sin embargo los israelitas sí disfrutaron de esa dicha. Pasado el tiempo, en el libro de Esdras se cumple la profecía que estava haciendo Jeremías en ese momento. Esdras 3.10-13 dice que los cantos y los clamores de gratitud fueron tales que se escuchaban desde muy lejos.
Cuán importante es desarrollar la actitud del agradecimiento en nuestras vidas. Ser agradecidos nos hace actuar con un arduo deseo de retribuir al otro por lo que haya hecho por nosotros. ¿Cuánto hemos recibido de Dios? La respuesta es: ¡mucho! ¿Cómo no tener un vivo anhelo de agradecerle por todo lo que nos hado, por lo que sigue haciendo, por lo que hará y por lo que seguirá dando? ¿Cómo no vivir eternamente agradecidos con nuestro Dios?
Recordemos que el agradecimiento es el motor que nos impulsa para desear complacer al Rey de Reyes y Señor de Señores. Hay una sola forma de complacerlo, y se resume en una palabra: 𝗢𝗯𝗲𝗱𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮. Eso es lo único que Él desea. Es lo único que espera, es todo lo que pide.
La gratitud nos impulsa a obedecerlo, y esa actitud sumisa se puede expresar en una variedad de acciones. ¡Lee tu biblia y verás! Cantar letras de agradecimiento y gritar a voz en cuello, son solo dos ejemplos. El repertorio de ideas para poder alegrar el corazón del Señor es vasto, y está plasmado en las escrituras.
Que nuestro corazón agradecido nos lleve a demostrarlo con acciones concretas, para complacer a nuestro Señor, para dar buen testimonio, y, por sobre todas las cosas, para exaltar el nombre del Gran Yo Soy.
𝑺𝒊 𝒎𝒆 𝒔𝒊𝒓𝒗𝒆 𝒂 𝒎𝒊́, 𝒒𝒖𝒊𝒛𝒂́ 𝒕𝒂𝒎𝒃𝒊𝒆́𝒏 𝒂 𝒕𝒊́.
Hasta la próxima.

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