Números 12.11-13
Miriam y Aaron, decidieron murmurar en contra de Moisés y esto tuvo serias repercusiones para ambos. El texto narra que “la ira del Señor se encendió contra ellos”. El vocablo ‘ira’ en el idioma original es ‘af’ y significa: nariz o ternilla de la nariz, dando un sentido de respiración agitada por la intensidad de la emoción experimentada. ‘Encendió’ es ‘kjará’ y se refiere a calentarse o arder de cólera. La imagen que se me viene a la mente es como la de un toro enfurecido exhalando por las ternillas de las narices. El Señor se enfureció contra Miriam y Aaron. El actuar de los dos hermanos del profeta no fue para nada del agrado de Dios.
Al ver la nefasta consecuencia de sus actos, Aarón mostró la evidencia de lo que sería un arrepentimiento genuino frente a Moisés: “Cuando Aarón se volvió hacia ella, vio que tenía una enfermedad infecciosa. Entonces dijo a Moisés: «Te suplico, mi señor, que no nos tomes en cuenta este pecado que hemos cometido tan neciamente.” (vv.10-11) Aaron habló en nombre de los dos. Se hizo responsable del mal actuar de ambos y admitió que se comportaron cómo necios. La palabra usada en el idioma original para decir ‘neciamente’ es ‘yaál’, y significa ser descuidado, actuar locamente, entontecer. La RV1960 lo traduce “locamente hemos actuado y hemos pecado”. ‘Pecado’ es la palabra ‘kjatá’, y significa errar, cometer una falta.
Tal parece que Aarón, al pedirle a Moisés que no les tome en cuenta la falta, le está indirectamente pidiendo una segunda oportunidad. Al igual que haría cualquiera de nosotros al acudir al Padre después de pecar. Cuán importante es reconocer nuestra responsabilidad cuando hemos fallado. Y cuán necesario es pedir un perdón genuino, ausente de justificaciones o argumentos.
Las dos partes del arrepentimiento se basan unicamente en confesar la falta y pedir perdón: “Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia.” Prov.28.13
La respuesta de Moisés a las palabras de Aarón fue inmediata. No dudó, no titubeo. No dijo necesitar un tiempo para evaluar la disculpa. No. En el acto, el profeta oró por la sanidad de Miriam: “«¡Oh Dios, te ruego que la sanes!».” La palabra traducida como ‘te ruego’ es ‘shaaq’. Este vocablo significa gritar, vociferar, clamar, llamar. “A menudo se usa este término con el sentido de «grito de auxilio»” Diccionario Nuevo Testamento – W.E. VINE
En otras palabras, Moisés intercedió a favor de Miriam orando a gritos, ahí, frente a la asamblea, pidiendo, rogando, clamando al Señor por auxilio para que le devolviera la salud a su hermana. Aunque ella y Aaron habían actuado de una forma tan desleal y dañina en contra suya, la respuesta del profeta fue la de un perdón genuino, y muy distinta al mal proceder de sus dos hermanos.
Este capítulo termina mostrando, una vez más, no solo el corazón humilde de Moisés, sino también la cercanía entre Dios y el profeta; y cómo ese gran Yo soy atendía al clamor de su valioso hijo.
El Señor respondió la oración de Moisés: «Y el Señor le respondió: ¡Pues déjenla siete días fuera del campamento, y después de eso podrá volver a la congregación!»» (v.14) Miriam fue sanada.
Sin embargo, aunque recibió sanidad, siempre tuvo que recibir parte de la consecuencia por su pecado. Fue retirada del pueblo por un tiempo, para cumplir con el ritual de purificación que el Señor había determinado a todo el que contrajera una infección de piel. Pero (la belleza del perdón), pasado el tiempo de aislamiento, sería reincorporada nuevamente entre los suyos. La Palabra dice que “El pueblo no se puso en marcha hasta que ella se reintegró.” Núm.12.15b. El Señor hizo que todos la esperaran hasta que su salud estuviera completamente restaurada. Esto nos muestra al Dios rehabilitador, restaurador y perdonador. El Dios que siempre ofrece segundas oportunidades a pesar de nuestros pecados. El Dios que no solo perdona, sino sana y renueva. El Dios que permite volver a empezar.
Así es cómo se ve el perdón. ¡No crees que es maravilloso! Yo sí lo creo.
Si me sirve a mí, quizá también a ti.
Hasta la próxima.

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