El Llamado de Mateo: Un Cambio de Vida Impresionante

El nombre original de Mateo era Leví. Mateo 9.9 dice que 9. Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.”

Pero, aunque en el verso se le menciona como Mateo, lo cierto es que su nombre era Leví y que fue el publicano (recaudador de impuestos) a quien Jesús posteriormente nombró: Mateo. 

Leví era hijo de Alfeo, y era conocido por su trabajo como cobrador de impuestos (Lc. 5.27-32; Mr. 2.13-17). En otras palabras, era un funcionario público y un empleado del gobierno romano.  Tristemente no era muy honesto que digamos. Más bien, era conocido por sus transacciones corruptas y abusivas.

En aquel tiempo, los cobradores de impuestos, además de cobrar al pueblo, también cobraban a los comerciantes que llegaban al puerto por vía maritima. Su reputación era muy negativa pues llegaban al punto estafar a la gente cobrando más de lo debido para quedarse con una ganancia extra. 

A causa de la injusticia y de la corrupción descarada que cometían, los recaudadores de impuestos eran despreciados por los judíos. 
Teniendo en cuenta este contexto, es asombroso ver lo que Jesús hace con este hombre, Leví. 

Dice el texto en Mateo 9.9 que Jesús lo vio sentado, cobrando impuestos. 

Imaginemos la escena, Jesús viene de andar por todos lados, enseñando, predicando y sanando.  Regresa a su ciudad (v.1b), sana a un paralítico, ve a Leví, hijo de Alfeo, sentado, cobrando impuestos; y, en ese preciso momento, sucede lo que jamás nadie se pudo haber imaginado; el Señor le ofrece la mejor opción de su vida: ¡lo invita a seguirlo!

La Biblia no lo menciona, pero si me permiten hacer uso de mi imaginación, podría casi asegurar que Mateo, o Leví, tenía un muy buen trabajo, un excelente salario y un estatus socioeconómico muy estable.  Para muchos, esta área, la económica, ha sido el impedimento para decidirse a responder al llamado del Señor.

Pero sigamos con Mateo…

El relato no dice específicamente qué vio Jesús en este hombre para decidir llamarlo. 
El llamado implicaba que Jesús lo estaba considerando como un colaborador en su ministerio.  Leví estaba siendo seleccionado por el mismo hijo de Dios para ser parte de su grupo más cercano. Jesús conoce las intenciones del corazón humano y sabe lo que hay en la mente (2b, 4 y 21-22).  El lo sabe todo. El sabía lo que había en el corazón de Leví y sabía de antemano el plan que tenía para esa vida.

La reacción de Mateo (Leví) y su respuesta al ‘llamado’ de Jesús, es una muestra clara y precisa de lo que había en el corazón de este hombre.  Fue sin duda lo que Jesús vio, y por eso lo llamó.  El verso dice que Leví “se levantó y le siguió”. 

¡Parece tan sencillo!  Sin embargo no lo es. Imaginemos un poco las repercusiones de esta respuesta.  En el momento en el que Mateo tomó la decisión de levantarse y seguir a Jesús, estaba diciendo adiós a todo lo que tenía en su vida hasta ese momento: estabilidad económica, hogar, amigos, probablemente familia, recursos materiales, trabajo seguro y bien remunerado, estatus social, seguridad, etc. 

Mateo estaba cambiando por completo el estilo de vida que había llevado hasta ese momento.  Una vida estable y de abundandia economica, por una vida llena de «escasez» e «inestabilidad». Aún así vemos que la respuesta al llamado de Jesús fue sin vacilar, sin titubear, sin pensar en lo que estaba dejando. Pareciera como si había estado deseando ese momento.

El llamado del maestro fue directo y la respuesta del discípulo fue inmediata.  Jesús ofreció a Mateo el privilegio de ser su colaborador de ministerio, a tiempo completo, y Mateo tomó la mejor decisión de su vida: aceptó el llamado.  

¡Qué gran privilegio! y ¡Qué gran reto!

No es fácil responder al llamado del Señor a tiempo completo.  Implica mucho sacrificio.  Como ya lo hemos estudiado anteriormente, en la entrada sobre las implicaciones de sufrir por causa de Cristo (te dejo aquí el enlace), vimos que seguir a Jesús requiere sacrificios
Por supuesto, también aporta bendiciones inimaginables. Mateo experimentó las bendiciones. Otro día podremos verlo con más detenimiento.

Por el momento, te dejo con el siguiente pensamiento:
Si has recibido un llamado del Señor para servirle a tiempo completo, ¡No te resistas! ¡Levantate y siguelo!  No hay nada más gratificante en la vida que dejar todo por Cristo. Es un privilegio desgastarse por trabajar para la expación del reino de los cielos. 
Te lo digo por experiencia. — Luego te comparto el testimonio de mi llamado.

Si mi sirve a mí, quizá también a ti.
Hasta la próxima.

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