Aprender a Actuar con Justicia: La Lección de José

Mateo 1.19

Comprometida con José, María la madre de Jesús queda embarazada, pero no de José.

El hombre se ve confrontado a esa terrible noticia. Su reacción ante tal situación nos deja asombrados y muestra contundentemente que aquel carpintero era todo un caballero.

Pero además de caballero, dice el texto biblíco que José también era justo.  ¡Qué gran ejemplo! Creo que cada uno de nosotros tendríamos que desarrollar en nuestra vida esta valiosa y escasa virtud de la justicia, en su mero sentido de actuar honrada, recta y sensatamente.  

La reacción espontánea de José fue actuar con justicia, pues antes que difamar a María (acusarla, denunciarla, evidenciarla), prefería dejarla en secreto — «José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.” (v.19)
Era una decisión basada en las convicciones personales que José tenía sobre lo que es justo y correcto.

La definición de 'Difamar' es la siguiente: La difamación es la comunicación a una o más personas (divulgación), de una acusación, física o moral de un hecho; que se hace en contra de alguien, determinado o indeterminado, que pueda causar o cause a ésta un menoscabo (descredito) en su honor, dignidad o reputación; siempre que no esté fundamentada en pruebas fehacientes.

La difamación es destructiva.  El sentido de la palabra es perjudicial para el otro, nunca implica una intención positiva, al contrario, implica un propósito destructivo hacía la persona difamada. 

Dice el verso 19 que José era “Justo” – Esta palabra tiene un sentido de equidad, de cabalidad y hasta de cierta inocencia.  José era recto y actuaba conforme a esa convicción de vida poniendo en practica la cordura en su conducta, ante Dios y ante los hombres. 

Del ejemplo de José aprendí que:

  • Difamar a otros no es actuar con justicia. Debemos aprender a ser justos y a actuar en base a lo que es correcto, ante Dios y ante los demás. 
  • Ser justos y actuar en rectitud es una decisión basada en convicciones de vida.

Nuestras convicciones definen nuestros valores, y los valores se pondrán en práctica en la conducta.  Hay un dicho popular muy conocido que dice: «Dime con quién andas y te diré quién eres». Me tomé el atrevimiento de adaptarlo de la siguiente forma: “Dime lo que crees, y te diré como te comportas”.  Piensálo.

Antes de hablar mal de otra persona pensemos: ¿Es bueno lo que voy a decir? ¿Tengo pruebas para comprobar lo que voy a decir? ¿Es necesario exponerlo? ¿Mi motivación es ayudar u ofrecer una solución? ¿Soy capaz de repetir frente a la persona lo que he dicho a sus espaldas? ¿Va a ayudar en algo que los demás lo sepan? ¿Qué tanto afectará a la persona, y a los demás?  Si tus respuestas son positivas, adelante. Sino, mejor calla.

Tengamos cuidado con difamar al prójimo.  Aprendamos del ejemplo de José, el caballero justo.  Decidamos actuar con justicia, sensatez y rectitud. 

Que el Señor te bendiga.

Hasta la próxima.

Deja un comentario